" La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre". Cicerón.

martes, 7 de mayo de 2013

AAASUUUUUCAR


Ya viene el calor y el cuerpo nos pide refrescos y zumitos. Y no se por qué me viene a la cabeza aquel anuncio de zumo, que reflejaba esa “moda anti-azúcar” que se mantiene con fuerza hoy día.  


  
¿Quién no ha dicho alguna vez eso de “nooo, asucar no”?


Aprovechando que he sido siempre más de azúcar que de sacarina y que además tenía algunas dudillas sobre el tema, decidí dedicarle una entrada. Y he descubierto cosas lo suficientemente interesantes como para compartirlas.

Una historia de viajes, guerras e intereses comerciales.

Ya se que mi blog va de agricultura y alimentación, pero es que el azúcar tiene una historia curiosa y no podía resistirme.

Parece que la caña de azúcar procede de Nueva Guinea y acompañó a las poblaciones humanas que atravesaron Asia y la India. Fue viajando despacito hasta Occidente ya que el secreto del “junco que da miel sin abejas” daba beneficios lo suficientemente jugosos como para no ir contándolo por ahí. Griegos y romanos conocían el azúcar y le denominaban “Sal de la india”. Sin embargo, fueron los árabes los que introdujeron y desarrollaron el cultivo de la caña de azúcar en los lugares que iban conquistando y que eran apropiados para su desarrollo; así llegó al sur y el levante de la Península Ibérica, lugares con un clima suave y al abrigo de vientos fríos.



En la costa granadina aun se cultiva caña de azúcar de manera residual. En España hay cultivadas unas 2.200 ha. en Málaga, Granada y Canarias principalmente, una minucia dentro de los 22 millones de ha en todo el mundo. Archivo propio.

Con la toma de Constantinopla en 1453 se interrumpe el comercio con Oriente y el tráfico de azúcar, considerada como una especia, deja de ser rentable. En Occidente se ponen las pilas y empiezan a cultivar la caña donde pueden; los portugueses en Azores y Madeira y los españoles en Canarias y el Nuevo Mundo. Colón en su segundo viaje (en 1.496) fue el que llevó ejemplares de caña de azúcar a América, pero los portugueses enseguida nos cogieron la delantera con sus plantaciones en Brasil y le siguieron los franceses y los holandeses en sus respectivas colonias. De esta manera comenzó uno de los capítulos más amargos de la historia del hombre, el tráfico de esclavos.

Hasta el siglo XVIII el azúcar era un producto de lujo y su comercio hacía ricos a unos cuantos. Así que no es de extrañar que se arrinconara el descubrimiento de que se podía obtener azúcar a partir de la remolacha azucarera, especie cultivable en tierras europeas. Cuando las colonias empezaron a volverse ariscas y dieron muestras de querer independizarse, Napoleón le vio las orejas al lobo y comenzó a apoyar el cultivo de la remolacha para poder autoabastecerse. Junto con los cultivos de remolacha, a principios del siglo XIX se instalan las primeras fábricas azucareras por toda Europa y es cuando se difunde su consumo entre todas las clases sociales. En España no se empezó a sembrar remolacha hasta finales del siglo pasado, cuando comienzan los problemas con Cuba.


Un poco de ciencia para entendernos

Hemos visto que dos plantas muy distintas producen azúcar. Y ese azúcar es el mismo, habría que añadir, pero no adelantemos acontecimientos. Antes que nada aclarar que lo que conocemos y consumimos como azúcar es la sacarosa, una molécula formada por otras dos moléculas, una de glucosa y otra de fructosa. Probablemente también os suenen la lactosa (el único azúcar producido por animales) o la maltosa (procedente de la degradación del almidón de los cereales y utilizada en la elaboración de cerveza). Estas moléculas y alguna más, unas dulces y otras no, sueltas o agarraditas formando a su vez moléculas de varios tipos y tamaños …conforman los famosos hidratos de carbono, nuestro combustible en la vida diaria. Aquí puede verse un cuadro con todas ellas.

Las plantas fabrican fructosa, glucosa y sacarosa a partir de la energía del sol. Unas lo acumulan en los frutos para que los animales se las coman y dispersen sus semillas (unas cerezas o unas moras), otras los transforman en carbohidratos complejos y lo almacenan en forma de almidón, como reserva para sí mismas (la patata) o para sus semillas (los cereales). El caso es que la caña de azúcar y la remolacha azucarera son campeonas en esto de fabricar sacarosa, y gracias a ello tienen el éxito asegurado.

El cultivo de la caña de azúcar

La caña de azúcar (Saccharum officinarum L.), tiene unos tallos gruesos y altos (de hasta 6 metros) donde almacena el azúcar. Se cultiva principalmente en países tropicales, donde la temperatura no baja de cero grados, hace calorcito y no falta el agua. De ella procede el 70 % de los 120 millones de toneladas al año de azúcar producido a nivel mundial.

La caña tiene gruesas raíces que le permitirán ser cosechada varias veces, como ocurría con los espárragos, ya que de las raíces pueden emitir nuevos tallos que darán lugar a nuevas plantas. Puede soportar de dos a diez cosechas, aunque evidentemente va bajando el rendimiento, hasta que llega el momento de volver a plantar o cambiar de cultivo.


Plantación de caña de azúcar lista para la cosecha. Estado de São Paulo, en Brasil, el primer productor mundial de caña de azúcar. Fte.Mariordo (Wikimedia).

En clima tropical y con plantas de ese calibre no es difícil imaginarse que a los 12 o 18 meses de la plantación, además de las cañas prosperan muchos animales que encuentran cobijo y alimento bajo el techo vegetal. El posible ataque de serpientes y ratas poco amistosas junto al afilado borde de las hojas de la caña, hacen de la cosecha una actividad ingrata cuando no peligrosa. Así que, cuando no se tienen cosechadoras a mano para recoger “en verde”, lo cual suele ser frecuente en los lugares donde se desarrollan estos cultivos, se suele recurrir al fuego. Además de ahuyentar y/o chamuscar a todo bicho viviente, se extiende rápidamente quemando las hojas, pero sin afectar a los tallos ni las raíces. Una vez apagado, entran los recolectores con sus cuchillos a cortar las cañas justo por encima del suelo. Esa caña se conduce a la planta procesadora, también llamada “ingenio”.


Me encanta esa palabra tan antigua, el  “ingenio”, para referirse a las fábricas…

martes, 16 de abril de 2013

DE VUELTA AL MERCADO




 
Por fin pude visitar el Día de Mercado en la Casa de Campo. Se trata de un mercado organizado por ARCo (iniciativa del sindicato COAG) de alimentos producidos en la Comunidad de Madrid y vendidos por los propios productores. Creí que habría poca gente y podría tomármelo con tranquilidad….Pues no, según nos acercábamos a la sede de la Cámara Agraria salía bastante gente con cara satisfecha y bolsas rebosando de verduras y otros alimentos. Cuando llegamos, ya tardecillo, estaba casi “todo el pescado vendido”.

El mercado de productos madrileños se celebra los primeros sábados de cada mes. Tiene tal acogida por parte de madrileños y extranjeros que se me hace poco sólo un sábado al mes. Fuente: Jesús lopez

El éxito de este mercado refleja cómo hemos cambiado los ciudadanos en nuestros hábitos de consumo. Allá por los ochenta y noventa abandonamos el puesto del mercado y la tienda de barrio para echarnos en brazos de las grandes superficies: sus largos pasillos ofrecían miles de productos desconocidos hasta entonces, muy bien iluminadas, sin estrecheces, con todo el género bien ordenadito y comprar de forma anónima sin que el tendero o la vecina te preguntaran por tu vida y la de tu familia, justo ese día que no estabas para nadie.

Ahora somos consumidores bastante más resabiados aunque también hay que decirlo no del todo bien informados: llevamos unos cuantos escándalos alimentarios a nuestras espaldas y abunda la gente convencida de que los pollos están hormonados por sistema; nos mosquea la simple presencia de los intermediarios - esos “malvados” que pagan cuatro duros al agricultor y a ti te cobran 50 – quizás porque no tenemos claro cómo está montado todo este “tinglado alimentario”; nuestra conciencia ecológica es ligeramente mayor y los productos “bio” ya no son cosa de hippies; a los que nos va la moda de la gastronomía hemos acabado descubriendo que las grandes superficies no suelen ser el mejor lugar para comprar alimento fresco. Lo bueno es que se han ido desarrollando alternativas en las que los agricultores y ganaderos son ahora los protagonistas de la historia, vendedores orgullosos y directamente responsables del producto que ofrecen.

Evidentemente las grandes superficies no se quieren quedar atrás, aunque a veces les falte un poco de coherencia (esa manía de fijarse en la etiquetas…).

Tenemos los Mercados promovidos y atendidos por los mismos productores, que suelen ofrecer producción ecológica, artesanal y/o local. En España constituyen iniciativas recientes y más bien escasas, por lo menos que yo conozca. Qué envidia me dio cuando visité un “Farmers’ Market” en Canada y descubrir que están mucho más extendidos en Estados Unidos, Reino Unido, Francia…En países en vías de desarrollo, los mercados locales evidentemente también son “Farmers’ Market”, aunque sin tanta parafernalia.

Verdura con una pinta estupenda a la venta

jueves, 21 de marzo de 2013

CARNE DE CONEJO PARA LA “OPERACIÓN BIKINI”



Coneja de raza neozelandesa con su prole.
Fuente: Asescu

Hace poco el Ministro de Agricultura publicaba los “Datos de Consumo alimentario en el hogar y fuera del hogar enEspaña 2012”, según los cuales hemos disminuido el consumo de alimentos en general y hemos reducido las comidas fuera de casa. Parece que nos hemos reencontrado con el delantal, la olla express y los tupper.


Parece que vuelven los guisos de antes, o eso hace pensar el hecho de que se compren más zanahorias, patatas, cebollas, arroz, pastas y legumbres. ¡Que casualidad!, justo lo que llevaban aconsejando médicos y nutricionistas desde hace siglos, y justo las fuentes de energía y proteínas protagonistas en una época en la que nuestra economía no era tan boyante y la carne se reservaba para los días festivos.



Y hablando de guisos y de hábitos saludables voy a aprovechar para hablar de la carne de conejo : ingrediente por derecho propio de la dieta mediterránea y de los guisos de nuestros abuelos, pero casi olvidado por el público. Supongo que le pasa lo mismo que al caballo, que da cosica comérselo, quizás por cuestiones culturales, por falta de información, o costumbre. De hecho, en España los que más carne de conejo consumen son las personas mayores residentes en poblaciones pequeñas. Precisamente los que conservan un estilo de vida menos urbano, con más tiempo y ganas de cocinar y menos remilgos a la hora de comerse una carne con mucho hueso pequeño o a un animalillo que para otros es una mascota. Suelen comprar el conejo entero o troceado para paellas, que es cuando trae cuenta. Sacar chuletillas, solomillos y otras piezas nobles en un animal tan chico (1.13 kg una vez preparado para el consumo) no cunde mucho y requiere disponer de mano de obra habilidosa. Esto supone un coste que hace a las nuevas presentaciones de conejo menos competitivas frente a las clásicas pechugas o jamoncitos de pollo que compramos casi por sistema, sobre todo los que tenemos niños chicos. Así, aunque en 2012 nos resistíamos a comer menos carne – su consumo total en el hogar, aumentó un 0,8% – han aumentado el consumo de pollo (+1,8%) y pavo (+22,7%) frente al conejo (-3.3 %). ¿Y que tienen el pavo y el pollo que no tenga el conejo?. Pues poca cosa, la verdad. Vamos a verlo.


Antes que nada aclarar que el conejo de monte y el doméstico, son animales muy distintos. El conejo de monte es más pequeño y su carne es más roja y fibrosa, con un sabor más acentuado, consecuencia lógica de tener que buscarse el solito sus “lentejas” por el campo. Una vez cazado, puede venderse, siempre bajo unas normas higiénico-sanitarias tan específicas que cuesta encontrarlo.



El conejo - Oryctolagus cuniculus-  es una especie originaria de la Península Ibérica que se separó en dos razas. A muy grandes rasgos el Oryctolagus cuniculus algirus se quedó como conejo silvestre y del Oryctolagus cuniculus cuniculus derivan las razas mejoradas para carne y piel. Fuente: Parques Nacionales.



Aquí vamos a hablar del conejo “de granja” criado para obtener carne. También se crían por su piel (Raza Rex) y incluso por su pelo (Raza Angora). Actualmente la mayoría de las granjas comerciales utilizan híbridos (cruces) de las razas neozelandesa y californiana, especializados en la producción de carne.



Otra raza de conejo muy utilizada es la californiana.Fuente Asescu.

Aunque todavía quedan pequeñas granjas o gente que cría sus propios conejos, esta producción ganadera se ha intensificado, aunque con retraso. Las granjas intensivas de conejo podrían verse como una mezcla de las de cerdo, ya que son mamíferos, y las de aves, por su tamaño. Aunque en general las hembras de las granjas intensivas se caracterizan por una alta capacidad reproductora, lo de las conejas viene ya de fábrica. Pueden estar embarazadas, preñadas o gestantes (como el lector prefiera) y dar de mamar a la vez, a los hermanos mayores, se entiende. De esta manera pueden completar ocho gestaciones en un año, con nueve gazapos por camada. Evidentemente a ese ritmo solo “aguantan” un año como mucho. Aunque reciben alimento específico para cubrir sus necesidades, el desgaste de tanto embarazo disminuye su fertilidad y dejan de ser rentables. Dura vida la de la coneja de granja intensiva.


Un nido con los gazapillos recién nacidos. Es vital que la coneja fabrique un nido bien calentito porque sus pequeñuelos no son capaces de controlar su temperatura.Fuente Asescu.

Así es el interior de una granja de conejos típica.

jueves, 28 de febrero de 2013

AL RICO POTRITO TROTÓN



Bonita estampa de caballo Hispano-bretón en la montaña
Fuente: FEAGAS

La que se ha liado con la carne de caballo. Otra vez, otro “escándalo alimentario”, aunque creo que los consumidores empezamos a tomárnoslo con filosofía y asumir que pasará la tormenta, igual que ocurrió con los pepinos, los pollos con dioxinas, etc, etc etc.



Todo comenzó hace más de un mes cuando la Agencia de Seguridad Alimentaria irlandesa anunció la presencia de carne de caballo en hamburguesas. Fue como si se destapase la caja de Pandora en Europa; en un país tras otro aparecía carne de caballo en hamburguesas y productos precocinados que supuestamente sólo llevaban carne de vacuno. En España, el 29 de enero, la OCU detecta genes equinos en dos marcas de hamburguesas a la venta en supermercados. Hace una semana Nestlé decidió retirar sus tortellini y ravioli Buitoni y ayer mismo los canelones de La Cocinera.



En fin, que la cosa no está nada clara; no se sabe de donde vienen los caballos – si de España, de Holanda, Rumanía…- y hay un embrollo fenomenal de proveedores, intermediaros, procesadores y distribuidores, que se echan la culpa unos a otros. Francamente no merece la pena meterme en ese lío, simplemente insistir en lo que otros ya han apuntado: los sistemas de trazabilidad no siempre funcionan cuando la cadena alimentaria es demasiado compleja.



Simplemente, un fraude



Hay que recalcar que no podemos hablar de alerta sanitaria, ya que la carne de caballo es perfectamente comestible. Simplemente ha sido un fraude, en el que han colado caballo por vaca; si sumamos que afecta a un animal cuyo consumo es rechazado por algunos y que se ha descubierto en varios países a la vez, como si se tratara de una pandemia, pues ya se le pone el sambenito de “escándalo alimentario”.



De todas maneras, el asunto preocupa a la Unión Europea, porque pone en evidencia el funcionamiento de los controles en alimentación. Aunque insiste en la idea del fraude de consumo, por si las moscas la Comisión Europea está pidiendo a los Gobiernos de los países miembros a realizar análisis masivos. Se busca por un lado material genético equino y por otro la presencia de fenilbutazona – el equivalente al ibuprofeno para perros y caballos – nocivo para la salud el ser humano si se consume en exceso. Así que tal como anda el patio, no creo descabellado pensar que si alguien ha colado caballo por vaca buscando hacer negocio, no exista la posibilidad de que “haya fallado algún que otro control sanitario”. Parece que esto es lo que ha ocurrido en el Reino Unido, país además en el que no faltan aficionados a la hípica que no ven nada bien eso de comerse a sus monturas.



 Los caballos deportivos pueden necesitar análgesicos y antiinflamatorios de vez en cuando. Fuente: © Nevit Filmen, tomado de Wikimedia commons.



El consumo de carne de caballo en España



Mientras esperamos a que se aclare todo este embrollo de las hamburguesas y platos precocinados relinchones, podemos descubrir una nueva alternativa gastronómica: la carne de potro. Perfectamente comestible – si no tienes tabúes – y con cualidades muy interesantes: menos grasa, sabor dulzón, muy tierna y de fácil digestión, con alto contenido en hierro asimilable y, eso si, alto porcentaje de agua. Todo esto la hace muy apropiada en dietas destinadas a niños, deportistas, mayores y personas con anemia.



Esta carne tiene sus fieles aficionados, sobre todo en Cataluña, Navarra y Valencia. Los suficientes como para que haya un circuito comercial especializado en este producto que sigue las normas sanitarias específicas para la carne de caballo (parece ser que este noble animal es susceptible a la triquinosis, al igual que cerdos y jabalíes). Si quieres saber más cosas interesantes sobre la carne de caballo, este articulo de Eroski Consumer está muy bien. 



Normalmente no se consume caballo sino potro, y de razas más robustas que las que se utilizan para montar. En España tenemos al Hispano-bretón, al Burguete, la Jaca navarra, el Caballo del Pirineo catalán y el Caballo de monte del País Vasco. En general se trata de animales jóvenes que han sido alimentados a principalmente en base a pastos de montaña - imagen más bucólica imposible, dándoles pienso en contadas ocasiones. En Cataluña, donde hay bastante demanda se sacrifica potro más que caballo (igual que encontramos más ternera que vaca), de ocho meses a año y medio, alimentado a pasto, salvo los cuatro últimos meses, que engorda en cebadero, comiendo forraje y cereal. Además su precio de la carne es similar al de ternera, así que como alternativa no es desdeñable. Por si fuera poco estos animales tienen un importante papel medioambiental en el control de pastos en las zonas forestales, es decir también se pueden considerar anti-incendios.



Burguete de Navarra: la raza equina cárnica principal en esta Comunidad.

lunes, 28 de enero de 2013

BERLIN, CAPITAL DE LA ALIMENTACIÓN


El Stand de Rusia, espectacular. Fuente: archivo propio.

Por fin pude visitar la Semana Verde de Berlin, la feria más grande a la que he asistido en mi vida. Visto desde Madrid, tiene mucho mérito traer a los expositores necesarios para llenar 26 pabellones, durante nueve días (del 18 al 27 de enero); aunque ese esfuerzo se recupera con creces con los más de 400.000 visitantes que han tenido (concretamente 407.000) y el dinerito que se gasta cada uno en la feria (este año, 113 euros por visitante). Debe ser muy importante en Alemania si llevan ya 78 años organizándola y cuentan con la presencia no solo de la ministra del ramo, Ilse Aigner , sino con la de la mismísima Angela Merkel.

De todas maneras esta es una Feria dedicada a la agricultura desde una perspectiva muy muy amplia, ya que incluye temas relacionados de alguna manera con esta: 1.630 expositores procedentes de 67 países nos muestran alimentos de todo el mundo y de todo tipo, maquinaria y equipamiento agrícola y hortícola, semillas, suministros para invernaderos y jardinería,  ganado para cría…  junto con stands dedicados a energías renovables y desarrollo rural. Pero tampoco faltan las mascotas, equipamientos para caza y pesca e incluso material para cocinillas (Thermomix incluida, cómo no). Podría verse como  un acontecimiento anual que reúne los ingredientes básicos para atraer al urbanita medio: comida, bebida, animales, naturaleza y aire libre, y, como no, infinitas posibilidades para consumir.


El fin de semana se llena de gente hasta los topes 
circular a paso de tortuga por algunos  pabellones requería infinitas dosis de paciencia. 
Fuente: Jesus López


Esta feria es una cita obligada para productores, mayoristas y minoristas  de todo el mundo, que acuden a ver “que se cuece” en el panorama alimentario internacional. Constituye también un buen escaparate para empresas, instituciones y delegaciones de muchos países, que les interesa estar ahí simplemente para reforzar su imagen y mostrar su trabajo.


No podía faltar una muestra de maquinaria agrícola alemana.
La gente podría entrar en la cabina de esta cosechadora Claas.
Fuente: Archivo propio.

Por ejemplo en el stand del Ministerio de Agricultura alemán, la campaña “Consumidores y agricultura” informa sobre los beneficios de las áreas rurales y la gran variedad de alimentos de gran calidad producidos por la agricultura y horticultura. Reivindica además la calidad y seguridad de los alimentos junto con el conocimiento necesario para obtenerlos, mediante la campaña  “Demasiado buena para la basura”. Esta responde a un llamamiento de la FAO y de la Unión Europea para que los consumidores valoren los alimentos y se reduzca la cantidad de comida desperdiciada. Tema apasionante al que quiero dedicar una entrada.

Sin embargo el mensaje sobre las bondades de la agricultura actual, en términos de calidad, seguridad y protección del medio, y proclamado por instituciones nacionales y europeas no acaba de convencer a todos los consumidores. Diversos grupos representantes de granjeros e industrias, así como defensores del medio ambiente y los derechos de los animales reunieron a miles de personas en una manifestación que se hizo coincidir con el primer fin de semana de la feria, la Cumbre de Ministros de Agricultura y el Foro Global por la Agricultura.

Manifestantes en el centro de Berlin.

viernes, 14 de diciembre de 2012

EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS EN EL CERDO IBÉRICO


Una dehesa en el valle de los Pedroches. Fuente: Juan Calero. 

Ya está aquí la navidad, días de desenfreno alimenticio en las que nos hartamos de todas esas viandas restringidas el resto del año por eso de cuidar del bolsillo y de las arterias coronarias. Junto con el cordero, los langostinos, el cava y los mantecados, en la mesa no puede faltar una racioncilla de jamón o lomito ibérico.

Los productos del cerdo ibérico son únicos en el mundo, como lo es la raza y el lugar donde se cría, la dehesa. Tenemos un producto excepcional cuyos apellidos “ibérico”, “de bellota”, le han dado un halo de glamour y de producto gourmet que no siempre ayuda a conocerlo bien y distinguirlo de imitaciones. Y es que, como en todo, surgen imitaciones más baratas que se aprovechan de la marca “ibérico” para inflar sus precios. 

Así que con la loable intención de proteger la raza y poner orden en el sector, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente redactó un borrador para renovar la norma de calidad aplicable a los productos de cerdo ibérico. No ha tenido mucho éxito, porque a los representantes del sector productor e industrial de cerdo ibérico de Andalucía, Extremadura y Castilla y León (zonas de dehesa por excelencia) no les gustó nada, al considerar que perjudica a un sector ganadero ya en crisis y que añade aún más confusión al consumidor. Hubo protestas y se modificó el borrador, que tampoco acaba de convencer del todo.

Realmente hacía falta reducir las distintas calidades de ibéricos en el mercado, para aclarar a un consumidor sumamente confundido con las múltiples denominaciones. Un ejemplo estupendo de lo liante que puede ser el marketing lo puso José Luis García-Palacios Álvarez, portavoz de la plataforma "En defensa de la raza porcina ibérica"  (en Rne, minutos 29:55 a 31:40) refiriéndose a una oferta en Internet de “dos piezas jamón ibérico de cebo, criado con pastos y alimentado con aceite de oliva virgen, a 129 euros”; que equivaldría algo así como a  un “caviar de sardina a precio de beluga, pero hecho en la bañera de mi casa”. Y es que cada vez son más comunes los productos procedentes de cerdos cruzados y criados de forma intensiva que recurren al uso de las palabras “ibérico”, “pata negra”; o una foto de unos cerdos negros pastando en una dehesa; todo para hacer creer al consumidor que el cerdo del que proviene esa pieza alguna vez vio el cielo estrellado y comió bellotas y hierbecitas del campo. No nos dejemos engañar, esta forma de cría es cada vez más escasa y los productos 100% ibérico de bellota, apenas suponen un 4% del total.


Dos ejemplos clarísimos de marketing engañoso. Afortunadamente, el nuevo borrador  prohíbe recurrir a estos  trucos.  Fuente: archivo propio.

Hay tres pilares básicos en este mundo del cerdo ibérico, y allegados, que nos ayudarán a entender la variedad de productos que podemos encontrar: la raza, la alimentación y el manejo. Para que os sirva de algo la lectura de esta entrada blog en la compra navideña voy a intentar explicarlos.  


1. La raza del cerdo: iberico puro o cruzado

Dominando el mercado tenemos al cerdo “blanco”: conjunto de razas mejoradas para producir grandes piezas de carne, rápidamente y con poca grasa. 


Un ejemplo de cerdo “blanco”, este de la raza Large White,

jueves, 22 de noviembre de 2012

SACAMOS AL LIBRO DE PASEO. CRONICA DE UNA EXPERIENCIA



Si, ya se que ya estaba tardando demasiado en volver a contar algo. Pero aquí estamos de nuevo, con una entrada que quería ser cortita porque tengo mucho lío. Ese lío se explica en que no se nos ha ocurrido nada mejor que comprarnos, y reformar, una casa…con la que está cayendo. Pero si fuera solo eso... La Editorial Agrícola Española  y yo estamos empeñados en sacar a la calle el libro “Conocer la Agricultura y la Ganadería”; y de momento hemos llegado a dos centros comerciales de la Comunidad de Madrid. Esta actividad forma parte del “Proyecto Conocer la agricultura y la ganadería”, junto con la publicación del libro y de este blog. El siguiente paso será llegar a los colegios y allá donde la gente quiera descubrir cosas sobre la agricultura y la ganadería.



Panorámica general de la actividad en Alcalá de Henares.